

A finales del siglo XX irrumpieron los rápidamente famosos "videojuegos". Consisten, en breves palabras, en un programa informático creado para el entretenimiento en general y basado en la interacción entre una o varias personas y un aparato electrónico que ejecuta dicho videojuego.
Rápidamente surgieron las primeras voces de alarma: expertos en educación, psicología y medicina hablaban del daño que podían producir, especialmente en los niños. El jugar excesivamente incluso podía causar una adicción que dominara la vida del jugador. Sin olvidar el peligro de que jugar sin control afectaba el rendimiento escolar, podía dañar la capacidad de atención y llegar a producir daño cerebral.
En simultáneo los creadores de los videojuegos decidieron defender su producto, alegando que la responsabilidad correspondía a los padres: el daño puede venir si es que los padres no controlan el número de horas que sus hijos se sientan frente al computador a jugar, más que de los juegos en sí. La solución vendría a través de la regulación.
¿Los videojuegos afectan el rendimiento escolar?
Una pregunta que surge cada vez que un niño que juega videojuegos baja sus notas. Y con una fácil respuesta: está claro que si un escolar dedica sus tardes a los videojuegos, en vez de estudiar y hacer sus tareas, es inevitable que su rendimiento se vea afectado. Pero ¿producen un daño aún más severo que el antes descrito? No hay datos concluyentes. Es más, existen voces que sugieren: ¿por qué no atribuirle también las habilidades y destrezas adquiridas en los videojuegos, al buen desempeño en el estudio?. Un claro ejemplo de esto aparece en el artículo publicado el 24 de abril del 2010, en el diario la Tercera, en el que se hace mención a que los videojuegos incentivan destrezas en el mundo real. Estos harían, según señala el artículo, que las personas adquieran mayor destreza cognitiva, agilidad motora y capacidad para ejecutar varias tareas. Este estudio está enfocado a que los veteranos superen los traumas de la guerra por medio de un juego de realidad virtual.
Si a un veterano de guerra los videojuegos lo ayudan a desarrollar todas esas capacidades ¿Por qué a un niño no?. El punto clave está en controlar al niño en la cantidad de horas que juega para que sea él quien domine el mundo de los videojuegos y no viceversa. Todo tiene un equilibrio y si éste se mantiene en el área que estamos tratando, el rendimiento escolar no se debiera ver afectado. Incluso los videojuegos podrían llegar a desarrollar habilidades cognitivas, agilidad motora y la capacidad de ejecutar varias tareas. Todo esto se cumpliría si los padres son capaces de establecer un horario a sus hijos y enseñarles a que sean responsables con el uso de estos juegos, sin abusar de ellos.
Link Video:
http://www.youtube.com/watch?v=ynfS20ef_LU
Bibliografia: Links.
http://es.wikipedia.org/wiki/Videojuego
http://papeldigital.info/tendencias/#